- Limpieza semanal: paño de microfibra seco o poco húmedo, nunca empapado.
- Manchas: jabón neutro o leche desmaquillante, a toques, nunca frotando.
- Prohibido: lejía, amoníaco, alcohol, acetona y disolventes.
- Sécala siempre bien y aléjala del sol directo para que no se agriete.
La similpiel (también llamada polipiel o cuero sintético) es de los tapizados más agradecidos que existen: aguanta el uso diario mucho mejor que un tejido y no pide el cuidado exigente de la piel natural. Pero también es fácil de estropear si usas el producto equivocado. Esta guía reúne cómo limpiar similpiel en sofás, sillas y taburetes sin arriesgarte a que se agriete o pierda color.
Qué es exactamente la similpiel
La similpiel es un material compuesto por una base textil (algodón, poliéster o nylon) recubierta de una capa de plástico, casi siempre poliuretano (PU) o PVC, que se estampa con un grano que imita la textura del cuero. Según explica Wikipedia, la versión en poliuretano es lavable y más resistente, mientras que el PVC es más económico pero se limpia peor y respira menos. Saber cuál tienes te ayuda a calibrar cuánta agua puede tolerar: con PU puedes ser algo más generoso; con PVC, mejor pecar de prudente.
Limpieza diaria: lo justo, ni más ni menos
No hace falta un ritual complicado. Pasa un paño de microfibra seco una vez a la semana para quitar el polvo, y si hay suciedad superficial, humedécelo ligeramente en agua (bien escurrido, no empapado) y repite con movimientos circulares suaves. La clave está en no frotar con fuerza: la capa superficial de la similpiel se puede desgastar con el roce insistente, y ahí es donde empiezan las grietas.
Sécala siempre con un paño seco justo después de limpiarla. La humedad que se queda atrapada en las costuras es una de las causas más comunes de que la similpiel se agriete con el tiempo.
Manchas típicas y cómo quitarlas
Bolígrafo y rotulador
Empapa un algodón en leche desmaquillante o jabón neutro y da toques suaves sobre la mancha, sin arrastrar el bolígrafo hacia zonas limpias. Nunca uses alcohol ni acetona: son los productos que más rápido disuelven el poliuretano y suelen dejar un cerco peor que la mancha original.
Grasa
Mezcla agua tibia con un poco de jabón neutro y limpia con un paño húmedo. Si la mancha resiste, añade un poco de vinagre blanco diluido en agua. Sea cual sea el método, seca la zona enseguida: la grasa que se queda húmeda tiende a extenderse por la superficie.
Vino y líquidos
Aquí la rapidez lo es todo: retira el exceso de líquido con papel absorbente antes de que penetre, sin frotar. Después, limpia con agua jabonosa, aclara con un paño húmedo limpio y seca bien con otro paño seco. Cuanto antes actúes, menos rastro queda.
«Nunca uses alcohol ni acetona, que dañan el material [...] Nunca uses lejía, amoníaco ni disolventes agresivos: degradan la capa protectora de poliuretano y causan daños irreversibles.»— unComo
Los productos que jamás debes usar
Lejía, amoníaco, alcohol, acetona y cualquier disolvente agresivo (incluidos los limpiacristales multiusos) degradan la capa de poliuretano o PVC. El daño no se ve al momento, pero la zona tratada se vuelve quebradiza y acaba agrietándose semanas después.
Si no estás seguro de un producto nuevo, pruébalo antes en una zona oculta (la parte trasera del respaldo o bajo el asiento) y espera unos minutos para comprobar que no decolora ni reseca el material.
Cómo evitar que la similpiel se agriete con el tiempo
- Sécala siempreLa humedad que queda atrapada en costuras y pliegues reseca el material desde dentro.
- Aléjala del sol directoLa radiación UV reseca el poliuretano y acelera el agrietamiento; usa cortinas si el sofá está junto a una ventana.
- Nada de estropajos ni cepillos durosEl roce abrasivo desgasta la capa superficial mucho antes de lo esperado.
- Evita fuentes de calor cercanasRadiadores o calefactores muy próximos resecan el material igual que el sol.
Con estos cuatro hábitos, un sofá o una silla de similpiel bien cuidados aguantan años sin perder aspecto, algo que se nota especialmente en piezas con mucho relieve como el sofá Chester, donde el capitoné concentra más costuras y, por tanto, más puntos donde vigilar la humedad.
Hidratación periódica: el paso que casi nadie hace
La limpieza semanal quita la suciedad, pero no basta por sí sola para que la similpiel mantenga la flexibilidad con los años. De vez en cuando conviene aplicar un producto hidratante o acondicionador pensado específicamente para cuero sintético, que devuelve algo de la elasticidad que el uso diario y la limpieza van restando. No hace falta hacerlo cada semana: con repetirlo cada tres o cuatro meses en las zonas de más roce (el asiento y los reposabrazos) es suficiente para notar la diferencia con el tiempo.
Evita en cualquier caso los aceites o ceras pensados para piel natural: están formulados para un material distinto y pueden dejar la superficie de la similpiel pegajosa o con un acabado grasiento que atrae todavía más polvo.
Otro detalle que se olvida fácilmente: revisa también las costuras y los pliegues, no solo la superficie plana del asiento. Ahí se acumula polvo y humedad que no se ve a simple vista, y con el tiempo es donde antes aparecen las primeras grietas finas.
Dónde se usa más la similpiel en casa
No es solo cosa de sofás: la similpiel es habitual también en sillas de comedor, taburetes de cocina y sillones de oficina, precisamente porque combina buen aspecto con una limpieza sencilla. Los mismos pasos de esta guía valen para cualquiera de ellos, aunque en sillas de comedor conviene prestar más atención a las costuras del asiento, donde se acumulan restos de comida con más frecuencia que en un sofá de salón.
Un ejemplo de sofá en similpiel que se limpia siguiendo estos mismos pasos:
Y en formato taburete, que en la cocina es donde más manchas se lleva:
Similpiel frente a otros tapizados: qué esperar
| Tapizado | Limpieza diaria | Riesgo principal |
|---|---|---|
| Similpiel (PU/PVC) | Paño húmedo, muy fácil | Grietas por sol o falta de secado |
| Velvet / terciopelo | Requiere más cuidado con líquidos | Manchas que penetran en la fibra |
| Piel natural | Hidratación periódica | Resecado sin productos específicos |
Si dudas entre estos tapizados antes de comprar, la guía de sofá Chester: qué es y cómo elegirlo compara piel, similpiel y velvet con más detalle, y la de cómo elegir el sofá y la mesa de comedor repasa el resto de materiales de tapizado habituales en el salón.
Y si estás pensando en renovar, aquí tienes la colección de sofás Chester en similpiel y el resto de piezas tapizadas en similpiel de la tienda.



